Este artículo lleva revoloteando mucho tiempo por mi cabeza… y supongo que por la de mucha gente que ha salido a la calle a lo largo de este año y medio han pasado ideas similares. El “movimiento indignado” (por ponerle un nombre) no para de crecer, cada vez el Gobierno y “los mercados” están tocándole las narices a mas gente y mas gente se está adhiriendo. Están indignados por como se está manejando la crisis, principalmente, y por como la clase política se ha acomodado en sus posiciones pervirtiendo poco a poco la democracia de este país.

Son muchos meses de asambleas, de debates de bar, de ideas, de movilizaciones… ¿pero lo han sido de soluciones? ¿Como se canaliza toda esa marea humana con ganas de que las cosas cambien? Desde mi humilde entender, los posibles finales son cuatro: disolución, nuevas políticas, sociedad paralela y confrontación. Dejo fuera de la ecuación la que parecería mas lógica: que el Gobierno escuche la calle y los políticos cambien su manera de hacer las cosas.

Hoy contaré las dos primeras, mas plausibles y cercanas; mañana las dos últimas, mas radicales o utópicas.

Disolución
La gente podría acusar desgaste, cansarse de salir a la calle, participar en debates y asambleas, si ve que no se logra nada con ello. Podrían quedarse en casa, adaptarse con resignación lo mejor posible a las cosas que ocurren y que no pueden solucionar. Aunque esto es poco probable, ya que el posible hastío se refuerza cada día con nuevos motivos, que espolean a al indignación día a día.

Otra posibilidad sería que la presión (y a veces represión) fuera creciendo hasta no dejar respirar al movimiento. Que se coartaran las libertades hasta tal punto que solo quedase callar, acatar y obedecer.

Nuevas políticas
Mucha gente ha sugerido que las movilizaciones se han generado desde partidos políticos. No hay que olvidar que todos somos seres políticos, todos tenemos una opinión sobre como se deben hacer las cosas, pero nada mas alejado de la realidad. Las movilizaciones han sido coordinadas por gente que se junta, y algunos partidos han simpatizado con el movimiento, sin coordinarlas, dirigirlas ni convocarlas.

Aún así, en surgen líderes dentro del movimiento (por muy horizontal que se presuma, siempre hay líderes). Estos podrían apoyar o participar en partidos políticos, o incluso los podrían crear. Una parte importante de los indignados, que podían estar desencantados con los partidos actuales se adheriría a estos.

Hay que recordar que en el movimiento no hay un sentimiento único acerca de la tendencia política, es un crisol de ideas. Con lo que, si esto se produce, llevaría a la división del movimiento en varias fuerzas políticas, entre existentes y nuevas. Si alguna de estos partidos consigue suficiente masa crítica podría convertirse en la tercera fuerza (o quizá en la segunda, aunque lo dudo) que sirva de palanca de cambio al Gobierno del país.

Aunque, lo mas probable (y ya está ocurriendo), es la división en muchos pequeños partidos sin auténtico poder (y menos aún bajo el actual sistema electoral).

¿Se ve un objetivo al movimiento indignado? ¿Cuando acabará? ¿Que finales ves tú? Mañana mas…

Fotografía: edans



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