A favor del taxi

30 Marzo 2016 | Ciudades, Transporte |

A finales de febrero hubo manifestaciones del sector del taxi en diversas ciudades de España. La protesta, si no me enteré mal, iba en contra de la liberalización del sector y de la llegada de servicios de economía colaborativa. Hoy ha vuelto UBER a Madrid, ahora con todos los papeles en regla para operar. Sin embargo, el sector del taxi no tiene que buscar enemigos fuera, los tiene dentro y tiene que luchar para quitárselos de encima.

El taxi es un buen servicio, que cumple correctamente con la función que se necesita: transportar a una persona de un punto a otro, de manera individual. Además, el sistema de licencias pretende asegurar que una serie de derechos y deberes tanto al taxista como a los pasajero. Pero no todo es tan bueno como a priori podríamos pensar, quizá se han enquistado ciertos males: baja calidad del servicio, suciedad y timos.

Calidad del servicio

Soy usuario de una de esas plataformas de petición de taxi vía app. Una de las cosas que me gusta es que todos los taxis en su flota tienen una calificación (realizada por usuarios) de 4 o más sobre 5, si tienes menos te vas de la aplicación (nadie busca un taxi con baja calidad). Esto redunda en que los coches son cómodos, están limpios y el trato del taxistas es excelente.

De las pocas veces que, por falta de batería o por tener mucha prisa, he parado un taxi por la calle he sufrido vehículos sucios y malolientes.

El gremio de los taxistas deben tener una autoexigencia de calidad por la que quieran obtener siempre la excelencia, no les vale con el aprobado.

Los malos taxistas

Y luego está otra lacra de la que los taxistas deberían deshacerse: los malos taxistas, los que conducen mal, los que pasean a los turistas para que corra el taxímetro.

No son leyendas, he tenido que pagar (a regañadientes) carreras a taxistas que a poco que me he despistado han ido por un camino algo más largo, o que han desoído mi sugerencia de ruta con una clara intencionalidad de arañar unos euros al contador. Como conductor y peatón, he esquivado a taxistas que hacen maniobras peligrosas para los demás, que se creen que la calle es suya.

Por otro lado, he disfrutado de muchos taxistas honrados que por pasarse una calle y tener que dar una pequeña vuelta han decidido parar el taxímetro, que han sido amables y educados.

El propio gremio debería perseguir a todos estos malos taxistas y retirarles la licencia.

Licencias y Tarifas

Las tarifas deben llevar a unos mínimos de calidad del servicio, un salario digno para el conductor, así como ser parte del pago del seguro de accidentes y demás que todo transporte público lleva.

No entiendo el comercio de licencias de Taxi, ni que se hereden. Se puede heredar o vender el vehículo, pero no la licencia. Deberían ser asignadas a las personas y esas personas deberían ser los únicos que pueden realizar el servicio. De la misma manera, si algún taxista es denunciado por mala praxis (y juzgado como tal), se le debería retirar la licencia.

Mi sensación en general es que hay mucha gente queriendo hacer las cosas bien, es un servicio bueno con un precio correcto, pero hay una lacra que no se ha atajado a tiempo y que se ha agravado dentro del gremio.

El sector no se puede permitir ni la mala fama, ni la mala calidad y es una pena que tenga que llegar una competencia externa para que se den cuenta (si es que se han querido dar cuenta) de los bajos niveles de calidad. Ya tienen suficiente competencia entre ellos para el tamaño del mercado y para que intenten una mejora continua. Si el sector del taxi soluciona sus propios problemas internos poco ha de temer de otros servicios.

Foto: “Taxi Ride, Madrid” – Jon Nicholls



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