Me ha soprendido descubrir el CSA Tabacalera. Como su propio nombre indica es un Centro donde hay cabida para todos los movimientos Sociales (y culturales) y está Autogestionado. Con él se crea añade un cuarto elemento a una buena lista de lugares para la cultura, creando en esa calle que antes para mi era de paso un lugar importante para Madrid. Sin duda, creo que la Ronda de Atocha es el eje de la cultura de Madrid.

Mi viaje por la Ronda comienza en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía (MNCARS para los amigos de las siglas), un antiguo hospital reconvertido en museo hace bastante tiempo y que de vez en cuando conviene revisitar para descubrir sus exposiciones temporales (las exposiciones fijas son de obligada visita, sobre todo ahora que han sido reordenadas). Allí disfruté de la obra de Dalí, de exposiciones imposibles, y me reí con una incomprensible (a mi entender) producción artística de Tàpies.

Mas adelante, a mano izquierda tenemos el Teatro Circo Price, un espacio que ha vuelto con fuerza a la escena madrileña después de mucho tiempo abandonado. Conciertos, conferencias, magia… el espectáculo de calidad tiene su lugar allí.

Por la acera de la izquierda descubrimos el fabuloso espacio de La Casa Encendida, un proyecto de la Obra Social CajaMadrid que nos trae un programa de lo mas variopinto. Merece la pena echarle de vez en cuando un vistazo a sus conferencias, presentaciones y, sobretodo, talleres para todas las edades. Mención aparte poder estar en su terraza disfrutando de un espacio tranquilo en mitad de Madrid.

Finalmente, desembocamos en la Glorieta de Embajadores, donde está el CSA La Tabacalera, el antiguo edificio de La Tabacalera reconvertido en lugar de encuentro, de movimientos sociales, de compartir conocimiento, de crear… Me parece increíble que esas cosas que envidiamos de Berlin o Copenhagen estén funcionado tan bien en Madrid.



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